martes, 28 de mayo de 2013

DE MAL HUMOR





Volvía al hotel esta noche , agotada, con un rezo silencioso rogando poder dormir  una noche entera, definitivamente tengo insomnio , de hecho hoy entre a la farmacia y pedí que me diesen o Dormidína ...o un martillo .
Estaba con un día de aquellos medio grises que amenaza con tormenta de gruñidos nocturnos. Cuando tuve que entrar en los subterráneos de Madrid. Solo deseaba llegar a “casa” solo deseaba poder extirparme el cerebro y  dejarlo en la mesilla de noche por una vez.
 Estaba de mal humor, de muy mal humor, de aquel mal humor que no quiere ni tan si quiera que se te pase, y solo deseas retroalimentarte de el y lamerte las heridas…. y encima tenía que encapsularme en el tren durante 5 tediosas paradas de metro.Pero entonces , como por arte de magia,  tropecé con una  maleta repeleta de leds de colores  de donde salía una adorable canción de los años 40, sostenida en una mesa  y  al que supuse rápidamente su dueño,  un hombre vestido con traje y chistera.
 No podía ser… ¿¿Un mago?? Eso solo puede ocurrir en el metro de Madrid, en Barcelona lo normal es que me hubiese tocado el tío del acordeón (y hoy solo me hubiese faltado eso para cortarme las venas)

¡¡Un mago¡¡, el hombre empezó a hacer un truco con una pelota que se sostenía en el aire, bailaba con ella y nos contaba lo mágica que era , pero yo miraba al suelo y no quería ni saber nada de la estúpida pelota , aunque de reojo iba observando.
Poco a poco , dejo la pelota y comenzó otro truco con una cuerda , a esas alturas ya miraba de vez en cuando lo que iba haciendo , pero seguía enfadada,  hasta que no puede evitar estar totalmente atenta cuando abrió un libro con dibujos en blanco y negro y al segundo estaban repletos de colores.
Como la mayoría del vagón tuve que aplaudir cuando sacó un ratón de su chistera y para ese entonces, mi cara dibujaba una sonrisa y había olvidado mi mal humor. Durante todo mi viaje me acompañó, me distrajo e hizo desaparecer mis gruñidos en su chistera.
 Al salir de ahí, paseando por  las calles de una sigilosa y solitaria noche madrileña , me di cuenta de que algo invisible me acompaña siempre, algo que es incluso mas mágico que” el mago del metro” de Madrid, llámale vida, llámale Ángel , llámale como quieras pero está  atento a tus necesidades .
Hoy me puso un mago de los años cuarenta en el metro, solo para hacerme sonreír, y entre el sonido del silencio me susurro que nunca estaba sola, que siempre esta ayudándome, y que no estuviese triste, que él siempre estaría cerca para hacerme sonreír, que haría lo que fuese para hacer que todo fuese bien y que si era necesario me montaría un espectáculo de magia en un vagón de tren.

MI PRIMER SPA







Madrid , 27 de mayo de 2013 

Echo de menos a mi dragón, pero lo pália el hotel  maravilloso que me tocó esta vez , con sabanas blancas y dos metros de mullida  cama para dormir en "equis" , vistas al centro, y una fantástica ducha con hidromasaje. 
Me secuestra un recuerdo de las primeras veces que debí viajar por trabajo, y durante un rato me reí de mi misma al recordar, mi primera experiencia en un hidromasaje....

Madrid , 10 de octubre de 2008

Imaginemos que nunca has tenido que viajar por trabajo, que de repente todo es nuevo para ti. Llegas al hotel donde vas a dormir las próxima 3 noches. Teniendo en cuenta el presupuesto con el que estas acostumbrada a viajar… te parece el Palace.
Ante la presencia constante de tu jefa, tratas de no expresar emoción ninguna ,aunque por dentro las exclamaciones de... (¡¡ has visto que pedazo de recepción¡¡¡ ¡¡ y las lámparas¡¡¡ )
Aunque tu rostro sea el de una educada normalidad (¡¡¡ por favor que pasada¡¡¡)
Aunque la frialdad de tus gestos, otorgan un saber estar y saber hacer por dentro una niña pequeña esta entusiasmada con todo lo que le rodea.
Llegas a la habitación y tras todo el día, manteniendo la compostura, ves tu hogar temporal, ves el hidromasaje , la moqueta gris, la preciosa lampara cromada, la tele de plasma y tratas de olvidar que todo lo que sientes es digno de una paleta que no ha salido nunca de un pequeño pueblo de las montañas ,donde compartía su tiempo con 4 cabras y te limitas a gesticular como una loca mientras das pequeños he intermitentes brincos acompañados de una boca abierta y unos ojos como platos.
Bien , tras el ritual de "que emoción,  recuerdas que tienes 30 años y que vives en una ciudad ,así que no hay para tanto y decides que vas a actuar con la normalidad de lo que va a ser tu nueva vida.
Y como toda mujer trabajadora-viajera te vas a dar una ducha en el hidromasaje tras un arduo día de trabajo. Con todo el glamour que corresponde a dicho acto, envuelta cual croqueta en una toalla blanca de hotel y un recogido casual tratando de emular lo que considero habría hecho la radiante Audrey , me introduzco cual sirena en el plato del baño y como si lo hiciese todos los días, con esa mirada de aburrida rutina, le doy al artefacto de relax instantáneo...
¿PORQUE NO PONEN INSTRUCCIONES DE USO EN LAS DUCHAS DE LOS HOTELES?
De repente una aspersión de chorros de agua en todas direcciones inundó todo el baño y parte de la habitación mientras impedía mi avance para apagar los mandos del malvado artilugio. Como una ninja , intentaba esquivarlos , con las manos en forma de stop, buscando a ciegas algún botón , que parase ese monstruo húmedo, pero solo conseguía cambiarlos , de temperatura y dirección , sin esperarlo, atacaban por cualquier sitió achicharrándome o helándome… durante , no se cuanto rato, pero os aseguro que demasiado.
Así pues, vencida y un poco aturdida salí como pude de la plataforma de autolimpiado, con el rímel corrido, cara de susto, algo estresada…Y me dispuse a secar la moqueta de la habitación con el secador de pelo.
He de decir que al día siguiente, me enfrenté como una campeona de nuevo al dispersor de agua sin sentido, analice sus flujos y corrientes y conseguí hacerme con el control de la situación. Pero la primera noche el glamour no no fue lo que inundo la habitación.


Madrid, 27 de mayo de 2013
Recordando esto, descrucé los brazos , dejé de apoyarme en el marco de la puerta del baño, seguí sonriendome  y me metí en la ducha como una autentica Audrey , ahora si, controlaba la situación , como tantas y tantas otras.